La propia naturaleza de una startup hace que las vías de crédito tradicional (principalmente bancarias) queden fuera de su alcance. Por eso es importante que sepas cómo conseguir financiación de ENISA, rondas de financiación y otros medios de captación de recursos alternativos.

En nuestro artículo de hoy nos vamos a centrar en ENISA, una de las fuentes de financiación más interesantes para pymes y startups que entran en el ecosistema del emprendimiento.

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Qué es ENISA

ENISA son las siglas de la Empresa Nacional de Innovación, SME, SA. Se trata de una organización centrada en apoyar financieramente a pymes, por lo que representa un recurso muy útil para obtener inyecciones de capital en las startups.

Su objetivo principal son los proyectos innovadores, y depende del Ministerio de Industria. De hecho, más del 97 % de su accionariado corresponde a la Dirección General del Patrimonio del Estado.

Cómo funciona ENISA

ENISA ofrece préstamos participativos a los emprendedores y pymes con potencial transformador. Para ello emplea los préstamos participativos, donde el prestamista obtiene:

  • Unos intereses, inferiores a los que cobraría un prestamista tradicional como el banco u otros operadores financieros.
  • Y una participación en los resultados de la empresa. Esta puede venir determinada por elementos como el patrimonio total, el volumen de negocio anual u otros.

La parte interesante de un préstamo participativo radica en que aúna ventajas de préstamos tradicionales y del Venture Capital (VC o capital riesgo). Por ejemplo:

  • La única garantía exigida es el proyecto empresarial. Por tanto, supera las trabas del préstamo tradicional, que requeriría la prestación de avales, el establecimiento de hipotecas y otras garantías. Eso sí, ENISA supervisa la solvencia del equipo gestor de cada proyecto.
  • Los plazos de amortización y carencia son muy dilatados. Hablamos de entre 7 y 9 años, lo cual ofrece al equipo el tiempo suficiente como para desarrollar (e incluso vender) la startup.
  • Los tipos de interés se dividen en dos tramos:
    • El primer tramo funciona de la forma tradicional, vinculándose a un tipo variable al que se aplica un diferencial.
    • Pero el segundo tramo se vincula a la evolución de los resultados de la empresa. Esto supone un ahorro durante el período en que la startup todavía se está desarrollando.
  • Además, los intereses y las comisiones de apertura y cancelación pueden deducirse en el Impuesto de Sociedades.

Estos elementos convierten a ENISA en una de las vías de financiación más empleadas. De hecho, suele ser un paso previo a la captación de capital privado mediante Business Angels o fondos de inversión.

Cómo se solicita este tipo de financiación

Otra de las ventajas de ENISA es que no está sujeta a plazos o convocatorias, como ocurre con las ayudas públicas. Basta con que el emprendedor seleccione la línea de financiación más adecuada para su proyecto.

Además, aunque la startup no puede recibir financiación por medio de varias líneas a la vez sí puede solicitar préstamos recurrentemente. El objetivo de ENISA es favorecer la consolidación de los proyectos innovadores, por lo que no se trata de una ayuda única que se agote una vez disfrutada.

Sin embargo, para obtener financiación de ENISA es necesario tener constituida una empresa. Es decir, antes de poder solicitar financiación para tu startup deberás dotarla de la personalidad jurídica que corresponda (SA, SL, SLL…).

En algunas ocasiones también se podrá obtener financiación desde cooperativas e incluso franquicias. Pero esta vía de obtención de capital queda cerrada para determinadas figuras, como los autónomos, fundaciones, agrupaciones de interés económico o la generalidad de las cooperativas inmobiliarias y financieras.

La preparación del proyecto

En la medida en que ENISA no solicita garantías, el proyecto que se le presente deberá presentar cierta solvencia. Para ello es necesario contar con un buen equipo gestor y con la asesoría de un especialista que tenga experiencia en este campo.

En este sentido cabe destacar que los préstamos participativos de ENISA oscilan entre los 25.000 € y el millón y medio de euros, pero en general no cubrirán más del 50 % de las necesidades del proyecto.

Además, a la hora de determinar la financiación destinada a cada proyecto se tienen en consideración elementos como sus fondos propios y rating.

En definitiva, quien prepare el proyecto debe conocer a la perfección la startup que solicita financiación y la operativa de ENISA. Posteriormente elaborará toda la documentación necesaria y entonces se podrá proceder a presentar la solicitud.

La tramitación de la solicitud

Una vez preparada toda la documentación y presentada la solicitud, ENISA comprobará su adecuación a los criterios de admisión y los trasladará al área de análisis. Desde aquí se podrá:

  • Solicitar más información o documentación al gestor del proyecto.
  • Resolver afirmativamente, concediendo el préstamo. En este caso pueden aplicarse condiciones especiales, que se expresarán en la resolución de admisión.
  • O resolver negativamente, rechazando la concesión de financiación.

Para tomar una de estas decisiones, ENISA someterá el proyecto a la evaluación de un equipo de expertos. Estos ofrecerán un rating, basado en la solvencia potencial de la startup, para lo cual se ponderan elementos como:

  • Producto.
  • Demanda.
  • Mercado.
  • Accionistas.
  • Gerencia.
  • Plan de negocio.
  • Análisis económico y financiero.

En definitiva, el proyecto de solicitud de financiación al ENISA es un trabajo técnico, que conviene delegar en un profesional familiarizado con los estándares de la organización.

Pese a ello, ENISA ofrece una guía orientativa para aquellas empresas que quieran presentar el proyecto por su cuenta. Además, atiende consultas siempre y cuando estén relacionadas con la cumplimentación de la solicitud.

Sin embargo, tramitar esta solicitud personalmente no suele ser recomendable. Por ejemplo, debes tener en cuenta que ENISA no puede conceder una cantidad superior a la solicitada, aunque sí una inferior. Y pedir más dinero del que se pueda gestionar podría suponer la denegación de la solicitud.

Así que la preparación de este proyecto requiere habilidades de gestión, evaluación y planificación.

Los requisitos de ENISA

Por último, no olvidemos que conseguir financiación de ENISA requiere cumplir con una serie de criterios. Estos pueden variar en cada modelo de negocio, y también dependen de la línea de financiación a la que te acojas.

Por ejemplo, la línea Jóvenes Emprendedores queda cerrada a aquellas empresas que lleven más de 24 meses constituidas o cuyo accionariado mayoritario sea mayor de 40 años.

Además, si tu startup pertenece a un grupo de empresas podría perder algunas de las ventajas de esta vía de financiación. Así, cuando se presenta un proyecto empresarial mediante una empresa partícipe en un holding, lo más frecuente es que se soliciten garantías a la sociedad matriz o la más relevante del grupo.

Fuera de las particularidades aplicables a cada línea o negocio concreto, ENISA exige:

  • Ser pyme, conforme al Derecho de la Unión Europea.
  • Tener personalidad jurídica.
  • En general, no desarrollar actividades en los sectores inmobiliario y financiero.
  • Tener el domicilio social en territorio nacional.
  • Presentar un modelo de negocio innovador o ventajoso a nivel competitivo.
  • Mostrar una estructura financiera equilibrada.
  • Presentar profesionalidad en la gestión.
  • Poseer fondos por valor del préstamo solicitado (o la mitad en la línea de Jóvenes Emprendedores).
  • Demostrar la viabilidad del proyecto.
  • Tener las cuentas del último ejercicio depositadas en el Registro Público correspondiente.

Los trámites posteriores a la aceptación

En cuanto ENISA dé el visto bueno, la startup deberá acudir al Notario para formalizar el préstamo. Al margen de la documentación que, en cada caso, pueda exigir el servicio jurídico, deberás presentar:

  • Copias de:
    • Escritura de constitución.
    • Poder.
    • NIF de la sociedad y tu DNI o equivalente.
    • Certificado de la composición del capital social.
  • Certificados de estar al corriente con:
    • La Hacienda Pública (y, en su caso, también con la Foral).
    • Y la Seguridad Social.
  • Documento de domiciliación bancaria.

Todos estos trámites no deberían tardar más de 60 días desde el momento en que ENISA disponga de toda la documentación exigida. Y desde el momento de la firma, la startup recibirá los fondos solicitados.

En definitiva, ENISA es una buena vía de financiación para las startups que todavía no se atreven a saltar al capital riesgo. Ahora ya sabes cómo conseguir financiación de ENISA. Pero no podemos hacer más que repetir nuestro consejo: contrata a alguien con experiencia en la materia si quieres que se te conceda el crédito rápidamente y con garantías.

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