La ronda de financiación es una de las formas más populares entre las startups para atraer inversores privados. Su funcionamiento se basa en la captación de recursos externos con el objetivo de expandir el negocio.

Las rondas de financiación se desarrollan en varias fases o series y, aunque son idóneas para captar inversión, también implican ciertos riesgos. Los dos más temidos son la dilución y la pérdida de control, amenazas que pueden evitarse gracias a la asistencia de un abogado especializado en startups.

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Qué es una ronda de financiación

Como decimos, la ronda de financiación es una toma de contacto con inversores, mediante la cual se trata de inyectar liquidez a la compañía. Se caracteriza por ser una vía de financiación alternativa, muy recurrida (junto a la financiación de ENISA) por las startups.

Así, las empresas acuden tradicionalmente al crédito bancario cuando necesitan fondos para desarrollarse. Sin embargo, las etapas iniciales de una startup no permiten acudir a esta vía de financiación.

Por eso es frecuente tratar de captar inversión privada, mediante la presentación del proyecto, a la espera de que un Business Angel o fondo de inversión encuentre la propuesta interesante y apueste por ella.

Al inyectar capital en la startup, los inversores adquirirán cierto poder político. En general entrarán a asesorar o aconsejar a los inversores, con el objetivo de incrementar las posibilidades de obtener un retorno de inversión. Así que es crucial entrar a la ronda bien asesorado para no perder el control de tu startup.

Cuándo promover una ronda de financiación

Evidentemente, los primeros pasos de la startup requerirán de cierta liquidez. Por eso es habitual que se recurra a rondas de financiación desde el momento en que el proyecto empieza a generar ingresos. Sin embargo, cada vez que la startup vaya a abrir un mercado o lanzar nuevos productos y servicios podrá beneficiarse de esta vía de financiación.

En definitiva, este mecanismo resultará útil a la startup durante todo su desarrollo. Así que resulta crucial conocerlo y dominarlo. En este sentido, los abogados especialistas en startups suelen centrarse en las vías de financiación alternativas, lo que implica que su asesoramiento presenta un elevado valor añadido para cualquier proyecto.

Las series de las rondas de financiación

Como has visto, la ronda de financiación puede tener diferentes objetivos dependiendo del momento en que se produzcan. Por eso solemos diferenciarlas en series:

  • Serie A. Es la correspondiente a las primeras rondas. Su objetivo es ofrecer unos cimientos sólidos a un proyecto en expansión.
  • Serie B. Se trata de rondas más potentes, destinadas a proyectos que ya han empezado a ser rentables pero están en pleno proceso de crecimiento.
  • Serie C. Son rondas encabezadas por startups maduras, que preparan su camino hacia la fase exit.
  • Puede haber más series sucesivas, que ayuden a expandir el proyecto o traten de salvarlo de una mala tesitura económica.

También puede conocerse com “seed” la primera ronda de inversión, mientras que se deja una letra para cada fase subsiguiente. La importancia de esta clasificación radica en que algunos inversores se especializan en ciertas etapas de la startup (seed-stage funds, late-stage funds…).

Serie A

Conocemos como “serie A” a la primera vez que la startup emplea esta vía de financiación. Por tanto, busca el acercamiento a algún Business Angel o fondos de inversión interesados en la propuesta del proyecto.

La complicación de esta serie radica principalmente en presentar un proyecto atractivo. Es importante que la startup tenga una estructura jurídica sólida y que su propuesta resulte de interés para los potenciales inversores.

Ten en cuenta que se trata de la serie más importante, ya que tu proyecto acabará de atravesar el “break even”. Es decir, estará dando sus primeros pasos como startup rentable. Por tanto, aunque las siguientes series acelerarán tu operativa, del éxito de la serie A suele depender la viabilidad del proyecto.

En definitiva, en estas rondas de financiación se trata de obtener capitales que no tienen por qué llegar al millón de euros, ya que el proyecto empezará a generar ingresos pero no necesariamente beneficios.

Serie B

Conocemos como “serie B” a las rondas de financiación de las startups ya desarrolladas. Se trata de proyectos rentables, por lo que persiguen bien la optimización de su margen de beneficios o bien la expansión geográfica u operativa.

Aunque en esta serie la startup ya debería contar con una buena estructura jurídica, es importante que se asesore por un especialista. Su reto será mejorar la ronda anterior, y si capta inversores destacados mejorará su prestigio  y valor percibido.

En definitiva, durante estas rondas de financiación se trata de conseguir capitales millonarios. Se trata de fondos que garantizarán la expansión del proyecto y mejorarán su valoración.

Serie C

Se trata de una serie avanzada, donde la asesoría jurídica es crítica. No solo hay que defender la inversión y maximizar la rentabilidad, como en las etapas anteriores, sino que mantener el control de la empresa será más complejo y acuciante.

Durante esta serie es fundamental la atracción del talento, ya que la startup estará más cerca de su fase exit. Esto puede suponer la necesidad de realizar optimizaciones estructurales y de generar un gran impacto en la opinión pública o el sector.

En definitiva, durante estas rondas de financiación se buscan importantes inyecciones de capital. Su objetivo es expandir la sociedad, revalorizándola y preparando su camino para el salto a los mercados secundarios.

Otras series sucesivas

Nada impide a la startup abrir nuevas rondas, que puede denominar como “serie D”, “serie E” y así sucesivamente. Pero debemos tener en cuenta que si el objetivo del proyecto es llegar al exit lo antes posible no debería necesitar muchas más series de financiación.

Ventajas de la ronda de financiación

En definitiva, la ronda de financiación es una vía idónea para que las startups obtengan capital. Les permite la expansión y desarrollo del proyecto, mientras que otras vías tradicionales quedarían cerradas.

Gracias a la inversión realizada la startup se revalorizará. Pero, además, todos los empleados y directivos que cuenten con planes de phantom shares o tengan participaciones verán incrementado el valor de sus activos.

Precisamente por eso es interesantes implementar planes de incentivos, como los que hemos citado o los planes de stock options. Gracias a estos mecanismos conseguirás una mayor implicación de tus empleados clave, ya que cuanto mejor vaya el proyecto más valdrán sus incentivos.

Por supuesto, otros beneficiados por una ronda de financiación exitosa serán los inversores, que verán revalorizadas sus participaciones. Esto tiene un efecto de retroalimentación, ya que satisfacer a los inversores ayudará a llamar la atención de más y mejores inversores.

Así, las siguientes rondas de financiación serán más sencillas y, previsiblemente, más rentables. Además, la startup podrá incorporar a personalidades del sector con experiencia, lo que incrementará su reputación y sus expectativas de crecimiento.

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